Pasajes Karavan

LA OBRA

Pasajes es el nombre del Memorial que el artista israelita Dani Karavan realizó en Portbou en homenaje a Walter Benjamin, con motivo del 50 aniversario de su muerte. Financiado por el Gobierno de la Generalitat de Catalunya y el Gobierno de la República Federal de Alemania, fue inaugurado el 15 de mayo de 1994.

 

El Memorial Walter Benjamin en Portbou se sitúa en las realizaciones integradas plenamente en el paisaje. Karavan posee una sensibilidad extraordinaria para dotar de vida propia los espacios urbanos y naturales en los cuales trabaja. Sabe captar su  historicidad y disponer los elementos para que ésta misma aflore. Más que incorporar el paisaje, este se convierte en el activador de la obra misma. Intervenida por Karavan, la naturaleza agreste de los acantilados de la Costa Brava y los elementos propiamente mediterráneos como el olivo, la piedra y el viento, configuran un relato sobre su pasado como lugar de exilio y, al mismo tiempo, un ejercicio de memoria contemporánea.

 

El nombre escogido por Karavan, Pasajes, no sólo es una referencia al fatídico paso de Benjamin por Portbou, sinó también a la obra inconclusa de Benjamin, Passagenwek, obra monumental e inacabada en la cual el autor, desde 1927, reunía textos e imágenes para ilustrar los tránsitos y pasajes de la vida urbana y contemporánea. En su Memorial, Karavan trabajó en un sentido plenamente benjaminiano: conectando los rastros de dolor del pasado, la memoria y el exilio con la posibilidad de un futuro renovado. De hecho, el Memorial incorpora algunos de los conceptos más propios de este pensador: la filosofía de la historia, la necesidad de la experiencia, la idea de límite, el paisaje como aura y la necesidad de la memoria.

 

Cuando su autor recibió el encargo de la realización del Memorial, aunque se le advirtió que el presupuesto era reducido, Karavan no dudó: Benjamin era un espíritu afín. Pese a no querer ilustrar directamente el pensamiento del filósofo, pese a no ser un experto en éste, el artista israelita consiguió dar forma visual a una experiencia propiamente  benjaminiana. En los Pasajes de Dani Karavan están los Pasajes de Walter Benjamin.

Vista desde el aire, la obra de Karavan se integra como pocas en el paisaje: se convierte en un pliegue más del paisaje mismo, un paisaje oxidado y granítico, una tierra seca y árida de rocas duras y grisáceas. Vista desde su interior, Karavan propone al visitante una verdadera experiencia: un trayecto a través de tres puntos de la montaña de Portbou allá donde ésta acoge el cementerio, tres pasajes que exigen la construcción de un itinerario propio. Su autor no quería imponer un único recorrido, deseaba dar plena libertad a cada cual para transitar y construir su propia experiencia. Sin moral, sin mensaje. Y de este modo sus tres pasajes (un túnel y una escalera con remolino de mar al fondo, un viejo olivo y una plataforma de meditación abierta al horizonte) configuran una rueda de sentimientos: exilio y soledad, lección de supervivencia y conformidad. Karavan consigue abrir posibilidades de experiencia y, con ello, revocar aquello que Benjamin atribuía como uno de los efectos más funestos del dolor del siglo XX: la imposibilidad de la experiencia.

2018_Noviembre – El Gobierno declara Bien Cultural de Interés Nacional el Memorial Pasajes a Walter Benjamin, en Portbou

Este lugar ha pasado a ser un hito y un marco esencial en la historia de los derechos humanos y de la historia catalana, europea y universal.

El Gobierno, a propuesta del Departamento de Cultura, ha aprobado declarar Bien Cultural de Interés Nacional, en la categoría de Lugar Histórico, el Memorial Pasajes a Walter Benjamin, en Portbou, en la comarca del Alt Empordà, y ha delimitado un entorno de protección.

DESCRIPCIÓN

Primer pasaje

 

Un pasadizo en una pendiente pronunciada, con 87 peldaños que llevan desde la pequeña plaza de entrada al cementerio hasta el mar. El pasadizo no ofrece ninguna ayuda al visitante, sólo puede ser recorrido con una atención concentrada. Es una estrecha escalera metálica encajonada entre planchas de hierro oxidado de 2,35 m de altura en un corredor que, igual que un túnel, ha sido excavado en la pendiente. Cuando se lleva recorrido un 75% del trayecto, un cristal se interpone en el camino impidiendo seguir la ruta. Al fondo, un remolino de mar, tan cercano como inaccesible. Y en el cristal, una cita que interpela el peso del pasado y la memoria. Es una tarea más ardua honrar la memoria de los seres humanos anónimos que no la de las personas célebres. La construcción histórica se consagra a la memoria de aquellos que no tienen nombre. Karavan seleccionó esta cita de Benjamin de los trabajos preliminares de la tesisSobre el concepto de la historia.

Segundo pasaje

 

Una vez deshecho el camino, a la salida, se abre un sendero escarpado y pedregoso que lleva de la pequeña plaza del cementerio a los otros elementos del Memorial de Karavan. El artista ha integrado su obra en este camino natural, que es el camino de acceso a la parte de atrás del cementerio, la zona no católica. El camino se asoma a un viejo olivo, vegetación autóctona en la cual el destino, el viento y el sol han impreso su huella, en formas sinuosas. Un árbol utilizado reiteradamente por Karavan como signo de reconciliación. La estrecha plataforma situada al pie del olivo invita a detenerse en el paisaje: Pirineos y Mediterráneo. Y al fondo, la visión del antiguo paso fronterizo.

Tercer pasaje

 

El camino, estrecho y pedregoso, lleva a una pequeña explanada donde se sitúa una plataforma cuadrada de 16 m2, en la cual un cubo de piedra situado en medio invita a la pausa. La explanada está abierta al mar y al horizonte. Sin embargo, una reja metálica se interpone entre el caminante y el horizonte, es la verja vieja del cementerio. El recorrido finaliza en el cementerio, donde Benjamin está enterrado en una fosa común.

PROCESO DE CONSTRUCCIÓN

Pasajes, promovida por el Gobierno de la Generalitat de Catalunya y el Gobierno Alemán, se realizó desde 1990 a 1994 con numerosas dificultades. La iniciativa surgió del antiguo presidente de la República Federal de Alemania, Richard von Weizsäcker.

 

 Karavan estuvo en Portbou por primera vez en octubre de 1989. Había recibido el encargo de Konrad Scheurmann, editor y uno de los responsables del Arbeitskreis selbständiger Kultur-Institute (AsKI), que a su vez lo había recibido del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Federal de Alemania. El municipio de Portbou dio plena libertad al artista en la elección del lugar y los medios. En su segunda visita a Portbou, en diciembre del mismo año, Karavan encontró el emplazamiento para su proyecto. Dibujó en el aire, con su expresiva gesticulación, un primer esbozo del proyecto. Luego siguieron muchas otras visitas a Portbou (de hecho, casi se instaló en el pueblo desde 1990 a 1992), y mútiples subidas al cementerio impulsado siempre por la idea primera, que ya no abandonó, y que giraba entorno a la imagen del remolino, el remolino del agua en el mar. The phenomenon of the water, tal como afirmaba, y que utilizaba como metáfora de la vida del filósofo. Karavan encuadraba con sus manos el fragmento de mar de temporal de invierno que contenía el fenómeno del remolino, gestando así su proyecto. Olivo, piedras, camino, mar, horizonte, muro, verja, cementerio. Para Karavan, el destino del filósofo podía leerse en los signos básicos en los que el paisaje se expresaba. Su trabajo consistiría en hacerlo visible.

 

En el verano de 1990 Karavan fijó sobre el terreno, con cinta de marcar, un primer boceto. Lo midió y lo orientó cien veces. Y así fue dando forma a sus tres pasajes: escalera y túnel, olivo, y plataforma de meditación con horizonte. El trayecto sufrió dificultades económicas e interrupciones. Dos exposiciones del proyecto contribuyeron a su difusión: Passos de frontera y Passatges, realizadas en Portbou, Alemania y los Países Bajos, promovieron el diálogo a favor de su realización. La primera piedra fue colocada en septiembre de 1990. Tres años después, empezó la construcción. Durante la primavera de 1992, justo antes de horadar e instalar el túnel, el proyecto fue cancelado tras un debate político en Alemania debido a su coste. El apoyo del Presidente Federal Richard von Weizsäcker, en octubre de 1992, fue decisivo. El 15 de mayo de 1994 tuvo lugar la inauguración con una numerosa presencia de autoridades, exiliados, la población de Portbou y una importante difusión internacional.

 

El Memorial Pasajes fue realizado con la financiación de los estados federales de Alemania (Baden-Württemberg, Berlín, Bremen, Hamburgo, Hessen, Baja Sajonia, Renania, Sarre, Sajonia y Slesvig-Holstein) y la Generalitat de Catalunya.

Algunos de los asistentes a la inauguración del Memorial, el 15 de mayo de 1994:

Exiliados y resistentes:

-Lisa Fittko, activa luchadora de la resistencia, exiliada, guió a Walter Benjamin en su travesía transfronteriza desde Banyuls a Portbou, en septiembre de 1940. Autora del libro Mi travesía de los Pirineos.

-Helga María, princesa de Löwenstein-Wertheim-Freudenberg, exiliada, resistente contra el nacionalsocialismo. Junto a su marido, Hubertus, príncipe de Löwenstein, fundó la Academia Alemana de las Artes y las Ciencias en el Exilio, en 1936 en Estados Unidos.

-Volkmar Zühlsdorff, exiliado, luchador contra el nacionalsocialismo. Gerente de la Academia Alemana de las Artes y las Ciencias en el Exilio.

Políticos:

-Richard van Weizsäcker, antiguo Presidente de la República Federal de Alemania

-Hans Eichel, Primer Ministro de Hessen

-Erwin Teufel, Primer Ministro de Baden-Württemberg

-Jordi Pujol, Presidente de la Generalitat de Catalunya

-Hans Heinert, cónsul de la República Alemana en el Ampurdán

-Francisco Martínez, Alcalde de Portbou

-Josep Arribas, Regidor de l’Ajuntament de Portbou

EL MEMORIAL SEGÚN KARAVAN

1 Túnel, 1 Escalera, 1 Asiento = Pasajes. El Memorial según Dani Karavan

El siguiente texto proviene de los bocetos del proyecto y del texto escrito por Dani Karavan: I Túnel, I Escalera, I Asiento = Pasajes, incluido por Ingrid y Konrad Scheurmann en su libro Homenaje a Walter Benjamin. “Pasajes”, lugar de conmemoración en Portbou, Mainz, Verlag Philipp von Zabern, 1995.

Nunca había pensado en erigir un monumento a Walter Benjamin. Tampoco había tenido nunca la idea de proponer a alguien algún proyecto en algún lugar. No empiezo nunca a trabajar sin que alguien me encargue algún proyecto para un lugar determinado. Así, nunca había pensado proponer la realización de un monumento a alguna personalidad. (…) Pero en el año 1989 sonó el teléfono. En esa llamada procedente de Bonn, Konrad Scheurmanann, director del AsKI, me pidió que diseñase un monumento en memoria de Walter Benjamin. Ya desde el inicio me advirtió que disponía sólo de una pequeña cantidad de dinero. Esto no es cuestión de dinero, le respondí. Yo mismo estoy en deuda con Walter Benjamin.

 

De inmediato supe que no podría diseñar un monumento a Walter Benjamin. Pero quizá sí un homenaje al hombre, al filósofo, al cronista, al crítico, al partisano de nuevas ideas.

El cementirio

La primera vez que vine a Portbou, percibí de inmediato y con claridad que este lugar situado junto a donde Walter Benjamin está enterrado, sería el lugar para mi proyecto. El resto de posibilidades se diluyeron. De lejos, desde el oeste, llegaba hasta mí el ruido de los trenes en su constante  ir y venir en la estación fronteriza, y estos sonidos se mezclaban con aquellos que procedían del este, del mar. En el norte observaba la antigua frontera.

El remolino del agua

Desde arriba, en las rocas, miro el mar. El agua agitada se arremolina estrepitosamente, de pronto, fluye la espuma blanca, corre hacia abajo, después todo está tranquilo. El mar no se mueve. Luego, de nuevo: remolino, espuma, fragor, calma.

Aquí la naturaleza explica la tragedia de este hombre. Nada podría presentarlo de mejor forma. Queda sólo acompañar al peregrino para ver aquello que la naturaleza explica.

El olivo

Entre las piedras y la roca, en el suelo seco y polvoriento, quemado por el sol y secado por el viento, un pequeño olivo viejo que lucha por la vida.

La verja

Encima de la colina escarpada, sobre los peñascos  que hay que subir para dar la vueta al cementerio, un muro, una verja, una barrera, detrás, las tumbas. Muy lejos, bajo el horizonte, encuadrado por las montañas sombrías y altas de los Pirineos, el mar azul, el cielo claro, la libertad.

Decidí construir una plataforma con un asiento desde el cual, a través de la verja, más allá del cementerio, se pudiese ver la libertad.

Los raíles

Desde lejos oí el ruido de la estación, la frontera, el ferrocarril, las voces de las locomotoras y el rumor de los vagones de los trenes que llevan hacia los campos de la muerte.

TESTIMONIOS

“Debo confesar que no me gustó demasiado la idea que un retrato monumental o algo como un edificio mausoleo podría ser levantado en memoria de mi tío en el paisaje entre los Pirineos y el Mediterráneo. Cuando vi los planos del proyecto memorial, inmediatamente sentí que la solución planteada por Dani Karavan era altamente interesante.

El memorial de Dani Karavan puede fomentar la tarea que nos legó Walter Benjamin.”

Michael BenjaminOpening the door, texto escrito con motivo del Memorial Karavan en Portbou, 1993.

“Dani quería saber mi opinión sobre su obra. Pero no acierto en las palabras. Muchas veces me preguntan cómo yo interpreto este monumento. Todavía no he encontrado la respuesta; no puedo interpretarlo  porque me conmueve.”

Lisa Fittko, activa luchadora de la resistencia, exiliada, guió a Walter Benjamin en su travesía transfronteriza desde Banyuls a Porbou en septiembre de 1940. Volvió a Portbou con motivo de la inauguración del Memorial Karavan. Autora del libro Mi travesía de los Pirineos.

“Creo que con esta obra Dani Karavan ha hecho posible un encuentro casi personal con Benjamin.”

Helga María, princesa de Löwenstein-Wertheim-Freudenberg, exiliada, resistente contra el nacionalsocialismo. Junto a su marido, Hubertus, príncipe de Löwenstein, fundó la Academia Alemana de las Artes y las Ciencias en el Exilio en 1936 en los Estados Unidos. Estuvo presente en la inauguración del Memorial en Portbou.

“Karavan ha hecho hablar la naturaleza áspera de las montañas catalanas a través de una traducción artística contenida y, por ello mismo, especialmente penetrante. Aquí no hay ningún consuelo, ninguna efusión de sentimientos, ninguna lección moral dictada al visitante; al contrario, la interpretación artística del paisaje se abre con toda su fuerza.”

Ingrid Scheurmann, impulsora, junto a Konrad Scheurmann, del Memorial y responsable del Arbeitskreis selbständiger Kultur-Institute (AsKI), Bonn.

DANI KARAVAN

Nacido en Tel Aviv (Israel) en 1930, Dani Karavan es conocido por sus peculiares intervenciones en el paisaje, monumentales y mínimas al mismo tiempo. Por su orígen y su tradición cultural, se ha sentido siempre especialmente sensible a las propuestas que le han llegado entorno a la memoria y el exilio.

 

Formado en Tel Aviv con los pintores Aharon Avni, Marcel Janco, Stematzky y Streichmann, y con Mordechai Ardon en la Bezalel Academy of Arts and Design en Jerusalén, en los años 1956 y 1957; aprendió la ténica del fresco con Giovanni Colacicchi en la Academia de Bellas Artes de Florencia y dibujo en la Academia de la Grande Chaumière en París. El 1958 recibió el premio que le permitió diseñar los pabellones para la celebración del décimo aniversario de la independencia del estado de Israel. Desde entonces, su obra adquirió un acusado carácter de compromiso social que no ha abandonado. En la década de 1960 colaboró con distintos escenógrafos, como Martha Graham. Su primera obra de envergadura, el Monument Negey a Beersheba (Israel), le valió el reconocimiento internacional. A partir de ahí, ha desarrollado sus proyectos en Israel, Italia, Francia, Dinamarca, Países Bajos, EEUU, Corea, Japón y especialmente, Alemania. Desde su participación en la Documenta 6 de Kassel, es en Alemania donde ha desarrollado un mayor número de proyectos en espacios públicos. Ma’alot en Colonia (1979-1986), la Via dels Drets Humans en Nuremberg (1989–1993),Mimaamakim en Gelsenkirchen (1997) y Grundgesetz 49 en Berlín (2002). En 1997 fue admitido en el Orden Pour le Mérite für Wissenschaften und Künste en Alemania, y en 1998 se le concedió, en Japón, el Premium Imperiale.

 

En sus proyectos, Dani Karavan demuestra una extraordinaria capacidad para dotar de vida  los espacios naturales y urbanos en los cuales trabaja. Sabe dialogar con ellos a fin de transformar la memoria que contienen en una experiencia sensorial y la vez comunicativa. Humanidad, naturaleza y arte, su trabajo puede entenderse como una búsqueda continua acerca de las posibilidades de acción sobre el entorno y el poder del paisaje para comunicar experiencias. Karavan busca grandes extensiones y espacios abiertos, que estructura como ejes de circulación. Signos, elementos del propio paisaje o esculturas mínimas le sirven para articular un relato. Y de este modo, une conceptos como paisaje, escultura, arquitectura, urbanismo, memoria, historia y compromiso.

 

http://www.danikaravan.com